BOLSA DE BIELSA II

En la Bolsa de Bielsa, además de hechos heroicos de la resistencia, también sucedieron hechos repulsivos y macabros,

El Jefe de la División, Escassi, al día siguiente de su destitución del mando, desertó, con su hijo y el chofer, en un coche oficial a Francia y desde allí se pasó por Irún al lado Nacional..

El director del hospital capitán Médico D Manuel Mur Sierra, también desertó pasándose al lado Nacional. Este médico nació en la localidad de Barbuñales (Huesca) y después de la guerra ejerció su profesión en Barbastro.

Además de estos hechos, hubo otros más luctuosos y macabros denunciados y publicados en el libro edición online “Por qué perdimos la Guerra” del autor D. Sinesio Baudillo García Fernández, bajo el seudónimo de Diego Abad de Santillán, escritor y editor español, figura prominente del movimiento anarcosindicalista de España y Argentina, en su capitulo XIII entresaco los siguientes párrafos:  

“Con fecha 25 de junio de 1938, el Comisario delegado de guerra de la 43 división, Máximo de Gracia, presentó al Ministro de defensa y al Comisario general del ejército de tierra un largo informe sobre la obra de los comunistas en dicha división cuando se encontraba en los Pirineos, atribuyendo a esos manejos el derrumbe final. Se habla en ese informe de asesinatos, de peligro de asesinato para oficiales y soldados no comunistas, de violación de correspondencia, de inmoralidades, etc., etc. Nada se ha hecho hasta el momento para depurar responsabilidades.... Los hechos acaecidos en la 43 división son tan graves que deben ser meditados por la superioridad”.

         “ Hay que hacer constar que, por parte de numerosos núcleos de compañeros de la C. N. T., se han hecho denuncias graves también respecto a la 43 división, denuncias que corroboran, aclaran y amplían lo denunciado por el socialista Máximo de Gracia”.

“Por pertenecer a la C. N. T. fue muerto por la espalda el alférez de municionamiento de la 72 brigada y constantemente perseguido, por igual motivo, el capitán de la misma unidad, Pedro Ucar y otros. La fobia se exterioriza contra los elementos del Partido socialista obrero español y la C. N. T. Durante la permanencia de la 43 división en los Pirineos se dio el caso de ser fusilado por el actual comandante del batallón 287 un teniente del cuerpo de carabineros que ignoraba el paradero de su unidad, así como fueron fusilados sin formación de causa varios individuos de la 21 brigada (extremo que puede ser comprobado mediante declaraciones de los actuales componentes de la misma), táctica que se hubiera seguido contra los mandos de la 102 brigada en el caso de haberse presentado estos en el lugar que se les indicara".

“La presentación de que aquí se habla fue impedida por el comisario Máximo de Gracia, cuyo presentimiento le hizo recomendar a los camaradas la desobediencia para no exponerlos a un inútil sacrificio”.

“Nuestras organizaciones conocen hechos numerosos de esta especie.

“Del informe del capitán Pedro Ucar, brigada 72, entresacamos lo que sigue:

"Ultimamente tenían organizada una pequeña tcheka. El jefe de esa partida de asesinos es el teniente Moisés García. Este elemento no tiene mando alguno y fue él quien asesinó al compañero Puertas, alférez y perteneciente a nuestra organización. Se trataba de un buen compañero, de Campo (Huesca), cuyo delito no fue otro que el de ser perfecto anarquista. Al enterarse del hecho pedí explicaciones al comisario de la brigada, el cual me manifestó que era cierto que había sido fusilado, por pretender pasarse al enemigo. Como quiera que esto no podía satisfacerme, hice averiguaciones y logré saber que su ejecución se llevó a cabo dentro de un coche”.

“El tal Moisés García, jefe de la tcheka, le disparó dos tiros en la sien al mismo tiempo que le decía: "Toma, cabrón, para que no molestes más". El hecho se llevó a cabo en la carretera de Ainsa a Bielsa, el día 6 o 7 de abril. Su cadáver fue enterrado en La Fortunada, un pueblecito del valle de Bielsa. Un buen testigo de este hecho es el comisario de compañía Augusto Sánchez, pues el propio matador el dio cuenta de la hazaña"

“Lo que aquí cuenta el camarada Pedro Ucar, puede ser multiplicado enormemente. Es un procedimiento demasiado corriente”.

“Confirman los hechos nefastos de la política comunista en la 43 división, los capitanes de la 102 brigada Francisco Santos Molina, Francisco Gálvez Medina, Eusebio Llorente Sala, Agustín Gómez Núñez, todos pertenecientes a la C. N. T.

EL compañero Carrillo, en informe a la Sección defensa del Comité Regional de la C. N. T. de Cataluña, dice lo siguiente:

"Tengo a bien poner en vuestro conocimiento los hechos ocurridos en el frente de Aragón el día 13 de abril a las 7 de la noche (1938). Una compañía de la 26 división, de unos 80 hombres con cuatro oficiales, al pasar por la carretera de Doncella, frente a la base del Batallón disciplinario del XI cuerpo del ejercito, fue invitada por gentes a las ordenes del comandante Palacios, jefe de ese batallón, a que pasase por dicha base para que les hablase el comandante”.

"Al llegar a dicha base los oficiales fueron invitados a subir a la oficina del comandante y al entrar en ella fueron desarmados, para lo cual el comandante hizo formar a los soldados y les hizo un discurso con palabras bastante groseras. A continuación hizo pasar la compañía de cinco en cinco y rendir armas. Después dijo a los soldados que siguieran su camino hacia su base. Un sargento de la compañía, al ver que no salían los oficiales, preguntó al comandante si quedaban a sus órdenes y éste le dijo que se hiciera cargo de la fuerza hasta llegar a su base. Los oficiales, tres tenientes y un comisario, el 14 de abril de 1938, a las 4 o 5 de la mañana, fueron pasados por las armas sin consejo de guerra. Al día siguiente el comisario de la 26 división telefoneó al batallón disciplinario para preguntar por los detenidos y el comandante le dijo que habían sido juzgados por consejo de guerra sumarísimo y que Galán les daría la contestación".

“Sostiene dicho compañero que no hubo tal consejo de guerra, que los oficiales fueron pasados por las armas por pertenecer a la 26 división”.

“No nos costaría ningún esfuerzo extraordinario la mención y comprobación de un millar de casos parecidos a los que aquí denunciamos y de los cuales han sido victimas preferentemente camaradas de la C. N. T., de la F. A. I. y de las Juventudes libertarias”

“No vale la pena que sigamos haciendo esta relación macabra. Basta resumir diciendo que muchos compañeros activos del frente tienen más temor a caer asesinados por los aliados comunistas que a morir en lucha con el enemigo del otro lado de las trincheras”.

“Tal estado de cosas no es accidental, sino endémico, desde que los agentes de Moscú se han infiltrado en las filas del ejército”.

“Nuestros compañeros tienen la impresión de que no se les atiende, de que se deja libre curso a la política nefasta del Partido comunista. No se trata de unos cuantos casos, sino de millares y millares de camaradas que confiesan que sienten más temor a ser asesinados por los adversarios de al lado que a ser muertos en lucha con los enemigos de enfrente”.

  “En un informe se cita una reunión de células comunistas tenida en Torralba de Aragón, el 16 de marzo de 1938, con los nombres de los concurrentes y el resumen de sus consignas de eliminar violentamente a todo el que se opusiese a la ejecución de los proyectos del Partido. El jefe del Estado Mayor de la brigada 142, A. Merino, resume la opinión de los asistentes con estas palabras: "El que estorbe, en una visita a las trincheras o a los trabajos, se pierde un tiro y él se lo encuentra. Si no, le lleváis a las alambradas y ¡cuarto tiros!, parte de deserción y ya procuraremos que la cosa no trascienda".

Y para finalizar, el testimonio de un soldado voluntario, llamado D. Jesús Lacoma Langlara, nacido en Peraltilla, encuadrado en el Batallón 520 que formaba parte de la 130 Brigada que a su vez pertenecía a la 43ª  División del Ejercito Republicano, en la Bolsa de Bielsa.

         La entrevista fue realizada por D. Eduardo Budiós Tuá el día 13-7-2001 y D. Jesús dice: “Un día llegué a estar condenado a muerte y me salvé por los pelos. La gente de los pueblos había sido evacuada a Francia y se les había dicho que dejaran las llaves en las puertas. En Puértolas estábamos buscando comida para los mulos y en una casa cogí unos prismáticos, que yo pensaba abandonados y resulta que eran del Comandante. Los mandos me mandaron llamar con intención de matarme porque yo no pertenecía a ningún partido político y los que mandaban eran comunistas. Pero gracias a un tal Manuel Subías de Barbastro que era Comisario de compañía que dijo que me había portado bien y que no encontraba delito para matarme me dejaron ir”.